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1. Reducir
la dependencia hacia el petróleo
Por razones obvias, en este boicot contra la guerra en Irak proponemos
que se evite consumir productos de las grandes petroleras. Las alternativas
que lanzamos, también obvias, serían la de circular en bicicleta y/o
transporte público.
2. Consumir
con responsabilidad
A la hora de consumir podemos intentar que los productos cumplan una
serie de criterios como: a) que sean ecológicos o tengan el mínimo
impacto medioambiental; b) que estén fabricados lo más localmente
posible; c) que los trabajadores cobren dignamente para su elaboración
(y a ser posible que su trabajo no reporte beneficios a quien no trabaja,
como sucede con la mayoría de los accionistas y/o propietarios de
las grandes empresas transnacionales).
3. Dar
apoyo a cooperativas de producción
Una opción en nuestras manos es respaldar las iniciativas de cooperativismo,
ya que los beneficios que se obtienen de ellas repercuten directamente
en los trabajadores o en la sociedad (como en el caso de aquellas
cooperativas que tienen como objetivo explícito crear nuevos puestos
de trabajo).
4. Favorecer
el comercio hecho con justicia
Cuando los productos tienen que ser importados de países del sur,
como el café o el chocolate, nos podemos asegurar que se hayan producido
desde una organización cooperativa y donde los trabajadores disfruten
de condiciones laborales y salarios dignos. Es lo que se conoce como
comercio justo, sistema de comercio que además de comprometerse con
la dignidad laboral, reduce al mínimo el número de intermediarios
entre productor y consumidor.
5. Organizarse
para consumir
Para que la ética en el consumo no sea algo elitista e inaccesible
para algunos bolsillos, podemos organizarnos en cooperativas de consumo,
es decir, en espacios que nos permitan consumir diferentes productos
que hayan sido producidos respetando los criterios anteriormente citados
y a precios más asequibles que si lo hiciésemos individualmente.
6. Intercambiar
y reutilizar
Más asequible todavía resulta participar en redes de intercambio de
bienes o de servicios no mercantilizados. Éstos, son espacios donde
podemos intercambiar ropa, muebles, libros, conocimientos, servicios
domésticos, etc. que no están mediatizados por dinero. Por tanto,
se fundamentan en el valor de uso real en vez del valor de cambio.
7. Evitar
los grandes bancos
Si se da el caso, podemos tener en cuenta nuestra dimensión como ahorradores
y evitar tener nuestro dinero en grandes bancos y cajas, las cuales
invierten en la industria de la guerra u operan con nuestro dinero
con absoluta irresponsabilidad social y medioambiental. En este caso,
la alternativa existente se llama banca ética. Ah, y sobretodo, sería
preciso no "jugar a la bolsa".
8. Libera
la información...
Ante el control de las elites políticas y empresariales sobre los
medios de comunicación, podemos acceder a recursos en los que la información
o las noticias circulan libres de los intereses económicos o no contienen
publicidad encubierta. También debemos luchar para conseguir espacio
en los medios de comunicación públicos y para crear espacios propios.
9. ...
y el conocimiento
Lo mismo podríamos decir de la industria del conocimiento, del software
y de las ideas, controlada y "protegida" actualmente por derechos
de autor, copyrights y otros mecanismos que privatizan el mundo de
las ideas y hacen que el conocimiento esté al servicio del poder económico
y político.
10. Escapa
de la publicidad, decide lo que necesitas realmente
La publicidad de las grandes empresas, es perseverante y tiene una
presencia constante en nuestras vidas: nos invade desde que abrimos
un periódico, miramos la televisión, encendemos la radio o vamos por
la calle. Con ella se nos transmite la idea de que determinados productos
o servicios son obviamente necesarios y que consumirlos es imprescindible.
Una opción seria que intentásemos decidir por nosotros mismos cuales
son nuestras necesidades de consumo reales. En reacción a la invasión
de la publicidad y de su permanente y exponencial presencia en la
esfera pública, podemos crear interferencias o dar la vuelta a los
mensajes publicitarios para que vayan en contra de las corporaciones
y de la imagen de la marca en la que tanto invierten. Esta especie
de boicot publicitario se puede practicar en anuncios físicos, pero
también a través de internet desde grupos conocidos como hackers o
piratas informáticos.
Más alternativas
y opciones en:
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